Esta Semana Santa la pasé en Hellín, donde todo puede pasar. Ya me lo voy conociendo, si el año pasado fue el año de Valencia este va camino de ser el año de Hellin. Luego me pregunto por qué siempre estoy sin blanca... festera, más que festera!
Pues a lo que iba, la misma troupe que en Nochevieja con nuevas incorporaciones volvimos a la ciudad del tambor. Esta vez no me llevé el Atos, cosa que agradecieron los pasajeros del Jorge-car, que no los del otro coche los cuales compartieron viaje con la estrella internacional Colchi. ¿No le conocési? Colchi es un pequeño y nada agobiante colchón que dentro del coche de Pedrito intentó abusar sexualmente de Ivan, según tengo entendido. Y luego decía que la relación con la tía Amparín se habia enfriado... normal, si le vas poniendo los cuernos con enseres del hogar...
La casa estaba como la dejamos (pero limpita, se notaba el curro de la familia G.C.). No sé como no la terminamos de destrozar, todo el rato en el piso de arriba... los armarios de la cocina rozandose cada vez más con el techo, miedo. Aunque, la verdad es un gustazo poder tener un lugar así para nosotros solitos. Hay que cuidarlo.
Siguiendo en la misma línea del otro post sobre Hellin: ¿Qué tiene de especial la Semana Santa en Hellín? Los tambores!!! A parte de las típicas procesiones semanasanteras, la atracción principal son las tamboradas que se celebran el Jueves y el Sábado. A partir de las 12 de la noche Hellineros enfundados en túnicas negras con su pañuelito rojo al cuello salen a tocar el tambor en masa por el centro del pueblo... hasta que el cuerpo aguante. Yo no habia cogido un tambor en mi vida así que ni zorra de tocarlo, claro está. Pues mira, con eso de que no se te oye con tantísima gente... me poseyó. Menuda descarga de adrenalina, hasta las 7 de la mañana nos quedamos el jueves y hubiéramos seguido si no nos hubieramos quedado solos Jor y yo... que facilidad tenéis para perderos por Hellín, niños. Es casi paranormal. El sábado, segunda ración de tambor, más light para los tamborileros (y algo neurótica por mi parte), más desfasada para los niños perdidos ;)
Pero no todo fueron tambores. También tuvimos cenitas (con exclusivas de la infancia de la mano de la prima de alguno), intentos de cenas (es decir, pateada por todo el pueblo para terminar volviendo a casa... patatas... ricas...), la imprescindible Play, bolos que sacan mi vena asesina... aderezando la vida!
Por supuesto, las procesiones. A pesar de mis problemas para oir el despertador del móvil después de una noche de juerga, algo vimos. Agnóstica y todo, me vuelven loca las procesiones... es folklore, es solemnidad. Para mi no tienen significado esperitual, pero no deja de ser arte. Para mí las mejores, en silencio y por la noche, como me acordé de Águilas el viernes. echo de menos al Cristo paticorto aguileño! (con todo respeto, pero es que la imagen está mál hecha). Por cierto, las imágenes de Hellín, una pasada.
Ah, y lo mejor, el abuelo se fijó en mí. Ya existo. Hasta me daba consejos... Qué gran personaje.
Se me pasaron volados los 4 días y me quedé con ganas de más. A ver si el año que viene me dejan volver... me porté bien, no?
Mi padre dice que me voy a volver manchega... total, ya soy cordobesa-murciana-alicantina. Manchega me combina mogollón. Cubriendo la mitad sur de la península, sólo hay un paso para ser ciudadana del mundo.
Si los hombres del Paleolítico ya se fijaron en Hellín como lugar en el que hacer sus pintadas, como no nos iba a gustar a nosotros, simples y borrachos mortales....
En feria repetimos!!!!!! Larga vida a Hellíiiinnn
...bueno pero tu en esas fiesta no conseguistes el poder absoluto q me concedio el todopoderoso Abuelo, con el q literalmente me dijo q seria "el puto amo", un instrumento con el cual podria dominar a las masas, dejar en ridiculo a todo el mundo con mi presencia soberbia sosteniendo el Gran Instrumento... el CHICHA MOMO!!
lastima q no tengas fotos!
Menos mal que te has acordado del miítico chicha momo. No tengo perdón por no haberlo recordado.
Pero... sí que tengo fotos! No he podido revelarlas todavía, pero lo haré en breve, no temas.
Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frio