Ya he hecho el MIR. Aunque todavía no me lo creo.
¿Cómo me ha salido? Pues hasta que no recupere mi examen (olvidado en el coche de Andreíta) no puedo corregirlo, así que... Ni idea. Salí bastante contenta pero conforme va pasando el tiempo tengo peor sensación porque ahora mismo sólo me acuerdo de las preguntas en las que dudaba (muuuchas) y de aquellas que directamente me inventé. Ser tan arriesgada es virtud y defecto al 50 por cien. ¿Que tocará esta vez?
Ya veremos.
Y en mi cabeza resuena una sintonía publicitaria: una vida nueva... tu no estás en ella... ¡Cuantas neuronas han muerto estos seis meses!
P.D.: Próximamente crónica del fin de semana de reciclado post-MIR: ni sexo ni drogas, pero mucho rock&roll.
Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frio